El truco lleva muchos años funcionando. El vídeo de tu influencer favorita parece una recomendación sincera. En el segundo 30 aparece el famoso “código”. El seguidor cree que le están haciendo un favor. Pero nada más lejos que la realidad. La marca cobra. El influencer cobra.
El código no informa: vende
Absolutamente nadie ha dicho la palabra publi en el vídeo o en el texto .El código de descuento no informa. Disfraza. Convierte una comisión en un gesto de complicidad: “os dejo mi código”. Lo que hay detrás es un enlace de afiliado, un porcentaje por venta o un pago cerrado. El descuento es el cebo. La transparencia, no.
Lo que dice la norma
El Código de Conducta de publicidad a través de influencers, vigente desde octubre de 2025, lo deja por escrito. Un contenido es publicitario cuando promociona un producto y hay contraprestación: dinero, producto gratis, viaje, enlace de afiliado o código de descuento.
Si no hay contrato a la vista, el propio código personalizado es un indicio. No es un detalle. Es la prueba de que hay negocio. La ley general ya pedía lo mismo. La LSSI obliga a que la comunicación comercial se reconozca como tal. La Ley de Competencia Desleal trata de publicidad encubierta el mensaje que se hace pasar por opinión. La CNMC, cuando mira a los usuarios de especial relevancia, no acepta “embajador”, “gracias por el envío” ni el hashtag escondido detrás de “ver más”. Todo es mucho más claro. Exige «publi» o «publicidad» al inicio, visible, sin que el usuario tenga que buscarla.
El código descuento no cumple eso. Cumple lo contrario: parece un extra para la comunidad. “Si compráis con mi nombre, tendréis un descuento del 15 %.” Lo que no se dice es que ese 15 % es el precio de no etiquetar el anuncio. El seguidor no distingue entre un favor y una campaña. Esa confusión es el producto.
Por qué ya no vale como escudo
Decir “os dejo descuento” no sustituye decir “esto es publicidad”. Si hay comisión, hay anuncio. Si el anuncio no se nombra, hay encubrimiento, aunque el cupón sea real y el precio baje.En Boicot Influencers lo vemos todos los días: la marca no compra una opinión. Compra una frase que parece ayuda. El código descuento es el envoltorio barato de la misma venta. Transparencia sería una palabra al principio del vídeo. Lo otro es marketing con disfraz de comunidad.
