¿Qué coches tienen los influencers españoles? Del lujo a los superdeportivos

Coches de lujo y deportivos asociados a influencers españoles

Los influencers españoles no solo comparten viajes, casas, restaurantes o ropa. Para algunos, el coche también se ha convertido en una parte importante de la imagen que proyectan en redes sociales.

Desde modelos relativamente discretos hasta auténticos deportivos de cientos de miles de euros, los garajes de algunos de los creadores de contenido más conocidos permiten hacerse una idea de cómo ha cambiado su nivel de vida con el crecimiento de sus carreras.

Pero hay una diferencia importante entre tener un coche, utilizarlo, aparecer junto a él o usarlo dentro de una colaboración comercial. Y en el mundo de los influencers, donde una imagen puede convertirse en contenido, no siempre resulta fácil distinguir una cosa de la otra.

Repasamos algunos de los casos más conocidos y documentados.

YoSoyPlex: una colección que ya supera el concepto de simple coche

YoSoyPlex es probablemente uno de los casos más llamativos de la nueva generación de creadores españoles. El creador de contenido ha convertido su afición por el automóvil en una parte visible de su contenido y, en abril de 2026, incorporó a su garaje un Porsche 911 GT3 RS con paquete Weissach.

Valorado en más de 300.000 euros y cuenta con 550 CV. Se trata de un deportivo desarrollado con una orientación especialmente marcada hacia los circuitos, aunque el modelo adquirido de Plex está homologada para circular por carretera.

Pero este Porsche no llegó a un garaje vacío. Plex ya había mostrado otros vehículos especialmente llamativos, entre ellos un Mercedes-AMG GT 63 Brabus y un Lamborghini Urus personalizado con la estética de Rayo McQueen.

En este caso, además, el coche no parece limitarse a ser un símbolo de estatus. Plex ha explicado que quiere utilizar el Porsche para organizar carreras y contenidos relacionados con el automovilismo. Es decir, el coche también se convierte en parte del producto audiovisual.

El Rubius: del Smart de 7.000 euros al Audi RS7

La evolución de El Rubius resulta especialmente curiosa porque no responde al tópico del influencer que desde el principio apuesta por el deportivo más caro. Según la información publicada en 2026, Rubius comenzó su etapa como conductor con un Smart ForTwo de segunda mano, por el que habría pagado alrededor de 7.000 euros. La historia tiene además un componente curioso: llegó a probar el coche después de que Willyrex le dejara el suyo.

Después llegó el Lexus RC 300h, un coupé híbrido que adquirió por unos 60.000 euros. Pero el salto más importante ha llegado con el Audi RS7 Sportback. La versión Performance monta un V8 biturbo de 4 litros, 630 CV y puede alcanzar los 305 km/h. El precio de partida citado para el modelo en España supera los 160.000 euros, antes de añadir equipamiento opcional.

Lo llamativo es que incluso con este cambio, Rubius mantiene un perfil relativamente discreto respecto a otros creadores cuando se habla de coches. No necesita convertir cada vehículo en el protagonista de sus redes.

TheGrefg: del McLaren prestado al Tesla de Rayo McQueen

TheGrefg es uno de los ejemplos que mejor demuestra por qué hay que distinguir entre coche propio y coche utilizado para crear contenido.

Durante años se relacionó al streamer con un espectacular McLaren 720S de alrededor de 300.000 euros. Sin embargo, aquel vehículo no era necesariamente suyo: fue prestado para diferentes vídeos, entre ellos contenidos relacionados con Aleix Espargaró.

Más adelante sí tuvo un vehículo propio especialmente llamativo: un Tesla Model S Plaid personalizado como Rayo McQueen. El coche estaba valorado en más de 130.000 euros teniendo en cuenta la configuración y la personalización. El Model S Plaid ofrece alrededor de 1.020 CV y acelera de 0 a 100 km/h en aproximadamente 2,1 segundos.

Pero aquí vuelve a aparecer una peculiaridad del universo influencer: ese coche tampoco permanece actualmente en su garaje.

TheGrefg lo sorteó entre sus seguidores. Por eso, decir simplemente que «TheGrefg tiene un Tesla de 130.000 euros» sería actualmente impreciso. Lo tuvo, lo convirtió en contenido y finalmente lo entregó mediante un sorteo.

IlloJuan: el influencer que se aleja del tópico del Lamborghini

Si hay un caso que rompe con la imagen del influencer asociado necesariamente al superdeportivo, ese es IlloJuan. Su primer coche fue un Lexus IS 300h de segunda mano, adquirido en 2021 por unos 30.000 euros. Según la información publicada sobre su trayectoria, la elección estuvo relacionada con el consejo de su padre, que es mecánico.

Actualmente conduce un Lexus UX 300h. El modelo que se ha mostrado públicamente se sitúa en la parte alta de la gama, con un precio que ronda los 56.000 euros según la configuración descrita.

El creador de contenido malagueño no apuesta por los superdeportivos. Nada de Ferrari. Nada de Lamborghini. Y precisamente por eso resulta interesante. El coche encaja con una imagen mucho más práctica: híbrido, discreto, cómodo y pensado para el uso cotidiano. No todos los influencers que ganan mucho dinero sienten la necesidad de demostrarlo al volante.

Nil Ojeda: un Tesla para convertir el coche en parte del contenido

Nil Ojeda conduce un Tesla Model Y, un modelo que también ha aparecido de forma recurrente en sus contenidos.

En enero de 2026, el medio 20minutos contó precisamente su experiencia realizando un viaje de larga distancia con el vehículo eléctrico, mostrando las dificultades y particularidades de utilizar un coche de este tipo en desplazamientos largos.

En otras palabras, el coche no aparece únicamente como un objeto de lujo. También se convierte en una experiencia susceptible de ser grabada, comentada y compartida con la audiencia.

Ese detalle es importante porque demuestra cómo el automóvil puede pasar de ser una simple posesión a convertirse directamente en materia prima para generar contenido. Incluso las dificultades de un viaje pueden acabar transformándose en una historia para las redes.

Willyrex: una colección de deportivos que terminó dando paso a un enfoque más práctico

Willyrex ha tenido una relación mucho más extensa con los coches. En el pasado su garaje llegó a incluir deportivos como Porsche e incluso un Ferrari. Sin embargo, su situación ha cambiado.

En una entrevista publicada en 2026 explicó que actualmente tiene un Smart como coche favorito y un BMW X5 para viajar. También contó que su mujer tiene un Porsche Macan.

La explicación tiene bastante sentido: con la llegada de los hijos, sus prioridades cambiaron. De hecho, Willyrex explicó que vendió el Panamera y el Ferrari y optó por vehículos más prácticos para su nueva situación familiar. Es un ejemplo interesante porque demuestra que tener dinero para comprar un deportivo no significa necesariamente querer conducirlo.

AuronPlay: un garaje mucho más discreto de lo que muchos podrían imaginar

AuronPlay también rompe con una idea bastante extendida. A pesar de ser uno de los creadores españoles con mayor trayectoria y capacidad económica, su garaje conocido públicamente ha sido relativamente reducido.

Las informaciones más recientes sobre sus coches conocidos apuntan a un Porsche Macan y un Mercedes-AMG A35. El Porsche fue adquirido, según explicó el propio creador, como unidad de kilómetro cero por alrededor de 60.000 euros. El Mercedes corresponde a una versión deportiva del Clase A.

No estamos hablando de una colección de Ferrari, Lamborghini o McLaren. Y eso vuelve a demostrar que el dinero disponible y el dinero que se decide gastar en coches son dos cosas diferentes.

María Pombo y Pablo Castellano: cuando el coche también forma parte de una colaboración

En el caso de María Pombo y Pablo Castellano encontramos otra situación interesante. Ambos están vinculados comercialmente con BMW, y cada uno utiliza un modelo diferente.

Pablo Castellano dispone de un BMW X7, un SUV de gran tamaño especialmente adecuado para una familia numerosa. María Pombo, por su parte, utiliza un BMW iX2, un SUV coupé completamente eléctrico. El conjunto de ambos vehículos supera los 180.000 euros de precio de partida, según la estimación publicada en 2026.

Pero hay un detalle fundamental que no debería perderse de vista: ambos son embajadores de la marca alemana. Por tanto, cuando vemos estos vehículos en sus redes sociales no estamos necesariamente ante el mismo concepto que cuando un creador compra un coche exclusivamente con su propio dinero.

Aquí el automóvil también forma parte de una relación comercial entre una marca y dos perfiles con millones de seguidores.

Jordi Wild: «tengo un Mustang, pero no lo enseño»

Jordi Wild ofrece otro contraste interesante. En una entrevista explicó que tenía un Ford Mustang descapotable y que lo había comprado porque le gustaba, no para presumir de él en redes.

Su frase resume bastante bien otra forma de entender el coche entre los creadores de contenido: tener un vehículo llamativo no significa necesariamente convertirlo en parte de la estrategia de comunicación.

Y esta diferencia es importante. Dos personas pueden tener coches de un precio similar y utilizarlos de formas completamente distintas. Para una puede ser simplemente un medio de transporte o una afición. Para otra puede convertirse en una parte fundamental de su personaje digital.

En las redes sociales, el coche también cuenta una historia

Los coches de los influencers españoles reflejan una realidad bastante más compleja que una simple competición por tener el modelo más caro. Hay lujo, sí. Hay superdeportivos. Hay colecciones importantes.

Pero también hay decisiones prácticas, coches de segunda mano, acuerdos comerciales, vehículos prestados y automóviles que terminan convirtiéndose en protagonistas de una estrategia de contenido.

Y quizá ahí esté la clave. En redes sociales, un coche nunca es solamente un coche. Y un ejemplo de ello lo encontramos con Marta Díaz, que actualmente está creando contenido con su nuevo coche como protagonista. También encontramos a grandes creadores de contenido que, a día de hoy, no tienen el carnet de conducir y algunos ejemplos de ello son Ibai Llanos y El Xokas.

En definitiva, como ocurre con cualquier otro elemento que aparece en Instagram, TikTok o YouTube, conviene recordar una cosa antes de sacar conclusiones: ver un coche en pantalla no significa necesariamente saber de quién es, cuánto pagó por él ni cuánto representa realmente dentro de su patrimonio.

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